Discriminación sexual
La discriminación sexual o en
su nombre más coloquial, sexismo, consiste en tratar a una persona de manera no
favorable por el sexo de esa persona. El término alude a los prejuicios y
a los estereotipos que pesan sobre mujeres u hombres por las
condiciones que se le atribuyen a cada sexo.
Es decir, son todas aquellas prácticas y actitudes que
promueven el trato diferenciado de las personas en razón de su sexo biológico, del
cual se asumen características y comportamientos que se espera, las mujeres y
los hombres, actúen cotidianamente.
La discriminación sexual afecta principalmente a las mujeres dada la vigencia de creencias culturales que las consideran inferiores o desiguales a los hombres por naturaleza. Por ejemplo, nuestra sociedad asume que las mujeres tienen menos capacidad para tomar decisiones, participar en la política, ser líderes empresariales o profesionales competentes por méritos propios. La forma cómo dichas creencias se reflejan en el lenguaje y en las prácticas cotidianas da lugar al sexismo.
Prácticas culturales
Una
condición indispensable para alcanzar la igualdad es erradicar el sexismo de
nuestro lenguaje. Pero nuestro problema principal son las prácticas
culturales, las cuales son actividades y rituales vinculados a las tradiciones de
una comunidad.
El
sexismo está fuertemente influenciado por la cultura y tradiciones que se pasan
de generación en generación. Sobre todo, en la cultura mexicana, que es un país
donde el machismo es una gran influencia y eso genera problemáticas como lo
puede ser la discriminación sexual debido a la glorificación, en su mayoría,
del género masculino.
Un
ejemplo de práctica cultural es la creencia arraigada en la sociedad de que los
hombres o mujeres privilegiadas de aceptación social –generalmente blancos, y
aquí es donde entra la belleza diferenciada-, tienen alguna clase de autoridad
para controlar y mantener subordinadas a las mujeres y hombres que no cuentan
con dichos privilegios. Su ejercicio viola la integridad, la autonomía y
libertad personal de la víctima del maltrato y menosprecia el pleno goce de sus
derechos humanos que tienen por naturaleza. Es un acto discriminatorio que
tiene efectos traumáticos de manera inmediata y mediata en las personas, así
como sus hijos e hijas y toda la sociedad.
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